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Cecilia Rognoni: “El tiempo me dio la razón”

La ex defensora de Las Leonas, hoy entrenadora, rompió el silencio y habló de su salida del equipo en 2005.

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Cecilia Rognoni siempre fue un personaje difícil. Y así como fue difícil también fue excepcional. Los que más saben de hockey dicen que ya no quedan jugadoras como ella, que fue una líbero brillante, que su técnica y su clase ya no se consiguen. Lo refrendan también desde el valor de la personalidad, de esa estirpe que la distingue. Alguna vez Sergio Vigil dijo que Cecilia fue la jugadora con la mentalidad ganadora más grande que pudo haber conocido. Y que ella le enseñó más de lo que él pudo transmitirle. 

Es un emblema fortísimo en la camada fundacional de Las Leonas y aún habiendo sido defensora logró ser la mejor jugadora del mundo en 2002. Fue el mismo año en el que ganó el primer Mundial con Argentina, en Australia. Pero así como deslumbró, también, por momentos, se apagó. En 1999 le tiró una bocha a un árbitro y quedó suspendida un año. Llegó con lo justo a los Juegos de Sidney. Y en 2005, una nota a un diario porteño terminó con su desafectación del seleccionado. “Estamos muy aburguesadas”, tituló La Nación en referencia a los dichos de Cecilia sobre Las Leonas, cuerpo técnico y métodos de entrenamiento.

Sus compañeras la acusaron de romper códigos internos y el DT la sacó. Así, Rognoni se quedó sin selección y Argentina privada de su hockey. En 2010 le dieron otra oportunidad pero ya era tarde. Tras ese 2005, un poco para crecer y otro poco para aislarse, terminó de asentarse en el Viejo Continente, donde finalmente ancló su vida: jugó en Alemania y en los mejores clubes de Holanda, donde lleva un día a día de mamá todo terreno. Tiene tres hijos holandeses y es entrenadora de Amsterdam, el mejor equipo de Europa.

Quince años después dice, en una nota publicada en el diario La Capital, “ahora estoy disfrutando de mi pasado”, reconociendo que ese hecho del 2005 fue el que más la marcó. Revela que “el tiempo me dio la razón” y que, pese a tanto dolor, pudo redimensionarlo. Extraordinaria y rebelde, siempre, Cecilia Rognoni es su propio sello. “Ahora, con el tiempo y con la edad, una puede analizar y evaluar un montón de cosas. Viví momentos duros por todo lo que pasó, por las cosas que se hablaban en la prensa y de las que yo decía “pero esto no fue así”. “Entonces opté por no hablar más, aislarme y estar con la gente que me hacía bien”, reveló.

Para mí fue muy difícil en ese momento adaptarme a determinados cambios o picos. De esos bajos cruciales uno fue haberle tirado un bochazo a un árbitro en 1999 y haber sido suspendida un año. El otro fue la desafectación de Las Leonas luego de que saliera una nota en un diario con una declaración que molestó al plantel. En los momentos muy altos recuerdo cuando gané el Olimpia de Oro por primera vez en 2002”, sostuvo.

Creo que si tengo que comparar estos dos momentos diría que en el primero, cuando me sancionan, tenía un respaldo y un apoyo por parte del equipo, eso me dio fuerzas para seguir, sino no hubiera podido. Y en el segundo, en la desafectación, hubo que elegir. El entrenador (Gabriel Minadeo) tuvo que hacer lo que consideraba mejor en ese momento. Lo sigo respetando por las decisiones aunque puedo estar de acuerdo o no. Por el respeto que cualquier jugador le debe tener al técnico es que no hice ningún problema. Fue una decisión que tomó él. Y después con eso de que el que calla otorga, mi historia nunca la conté”, agregó.

Además, señaló: “Hay una verdad que no se escuchó y creo que tuvo que ver con el dolor que eso me generó y lo débil que me sentí. No pude hablar, no pude contar mi verdad. Porque no estaba lo suficientemente fuerte en ese momento, entonces opté por callarme, teniendo muy en claro cómo fueron las cosas desde mi punto de vista. Arrepentirme tendría que arrepentirme si hubiese matado a alguien. Yo no maté a nadie. A mí el tiempo y declaraciones posteriores me dieron la razón viví una carrera muy intensa desde lo bueno a lo menos bueno”.

También me doy cuenta de qué tipo de jugadora era, las cosas que hacía. Cuando me dieron el premio a la mejor del mundo en el 2002, pensaba “yo todavía puedo mejorar, todavía no llegué a mi techo”. Después no tuve muchos más años para seguir creciendo.Ahora que estoy en el hockey de damas también me cuesta mucho encontrar a alguien con mis características, lo que pasa es que también es difícil comparar porque cambió mucho el juego, cómo haces para comparar, pero entiendo. ya surgirán”, consideró.

Me costó mucho entender el tema del premio, me resulta muy difícil entender cómo se da y cómo se recibe. A Lucha (Aymar, lo ganó 8 veces, la máxima ganadora de la historia) no la vamos a discutir pero después tenés jugadoras de las que decís, ¿por qué la eligieron?. Para mí ese momento fue muy difícil, no me lo esperaba, menos siendo defensora, y pensaba ¿es necesario hacer un premio así en un deporte que es en equipo? Porque yo también tenía falencias, debilidades, era una carga ese premio. Cuando me lo dieron no le di mucha importancia porque estaba en pleno Mundial pero con el tiempo también entendí y acepté que ahora tengo uno en mi casa, que hice méritos para ganármelo. Estoy disfrutándolo más que antes”, remarcó.

GÉNERO

Se piensa en Holanda como un lugar más ‘abierto’ en estas cuestiones. Acá la mentalidad y el trato son diferentes a Argentina pero sigue habiendo problemas de género, de discriminación. No vamos a mentir. Y una como mujer se tiene que hacer paso entre los hombres. De hecho en todos los clubes en los que estuve me tuve que plantar ante los jugadores porque se hacían los vivos. A ver, no sé si tanto porque era mujer sino porque los jugadores son como los hijos, siempre están midiendo hasta dónde pueden llegar. Es marcarles la cancha. Me resultó fácil trabajar con hombres porque siempre fui muy directa. Con las chicas me cuesta un poco, pero me adapté y estoy entendiendo más las formas, la cultura”, expresó.

LAS LEONAS

Actualmente, soy asistente pero si en un futuro me toca ser coach lo que no le podría faltar a mi equipo es el compromiso, el trabajar serio. Estaría también el tema de la igualdad por más que cada jugador sea diferente, me gustaría que a mi equipo no falte eso de entender que hay que ayudar al otro, que el otro puede ayudar a compensar tus debilidades y al revés. Y pasión”, precisó. Al ser consultada sobre si dirigiría a Las Leonas, dijo: “No me cierro las puertas a nada. Podría ser, obviamente. Sería muy lindo”. En ese caso sería probablemente la primera entrenadora mujer en la selección. Inés Arrondo, compañera suya en Las Leonas, se convirtió en la primera mujer Secretaria de Deportes de la Nación.

LEONA DESDE LOS PRIMEROS PASOS

Cecilia Rognoni se inició en el hockey con 5 años, en Mitre, para dar luego un salto de calidad y crecimiento en Ciudad de Buenos Aires. Fue de las primeras argentinas en hacer experiencia en Europa. Vistió la camiseta nacional en seleccionados menores y se consagró en Las Leonas ganando Champions, un Mundial y dos medallas olímpicas, entre tanto. Pese a que era líbero, fue de las mejores socias de Luciana Aymar dentro de la cancha, por su visión ofensiva.

Fuente: Diario La Capital

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