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Entrevistas

“Siempre supe que el final lo iba a decidir yo”

Santiago Silva volverá a jugar tras dos años de injusta sanción. Habló con Olé mientras sueña con sus goles en Aldosivi…

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“La verdad es que fue muy duro, de entrada fue todo muy negativo, todo negro. Pero después entendí que tenía que hacerme fuerte porque no era el final que yo quería. Jamás, pero jamás, pensé en retirarme, y creo que eso fue importante”. El que habla es Santiago Silva, quien atiende a Olé desde Mar del Plata, donde se entrena con Aldosivi, su nuevo club, el que le abrió las puertas tras casi dos años de una injusta sanción que amenazó con cortarle la carrera…

-¿Cómo fue todo este tiempo sin jugar?

-Difícil, nunca esperé algo así casi en el final de mi carrera. Durante todo este tiempo fueron cambiando los escenarios, por momentos veía luz y por momentos, no. Con mi familia le pusimos mucha fuerza…

-¿De verdad ni pensaste en el retiro?

-Me pasaron muchas cosas por la cabeza, no lo voy a negar, pero siempre me mantuve firme en que el final iba a ser cuando yo lo decidiera. No me iban a retirar, eso lo supe siempre. Mucha gente me decía que ya estaba, que había hecho una carrera hermosa y que iba a ser difícil… El “no” lo tenía de mucha gente. Pero también tuve el “sí” cuando vieron la motivación que le metía a prepararme. O a mantenerme, que creo que es la palabra justa. Primero, psicológicamente y después, físicamente…

-¿Lo psicológico fue lo más difícil?

-Sí, porque en lo físico potencié al 1000% la disciplina que tuve siempre, pero el camino fue largo… Si bien me mantuve entrenando casi seis meses con Argentinos, club al que le estoy totalmente agradecido, después hubo momentos en los que entrenaba solo y tuve tiempo de pensar mucho. Me di cuenta de que, al ser una persona pública, debía mostrar lo que me estaba pasando y lo que me habían hecho. Costó, pero creo que ahí la gente empatizó mucho con mi situación, y cuando salí a hablar se activaron algunas alarmas de todo este circo. Igual el camino era largo porque no me daban sentencia…

-¿Esos fueron los peores momentos?

-Sí, porque siempre veía la luz lejos, no me daban sentencia y entonces no tenía una meta. Ahí fue cuando me planteé contar mi historia y eso me ayudó. Pocas veces un deportista muestra lo más íntimo de su vida privada, pero entendí que todos somos seres humanos, todos sentimos y tenemos familia… Y fue muy favorable, para mi autoestima y para mi pelea. Además de que la gente empatizó de la mejor forma conmigo…

Solo o acompañado, el Tanque nunca dejó de entrenarse. (Foto: Instagram).

-¿Te sorprendió eso de la gente?

-Sí, la verdad es que me sorprendió bastante, porque en el momento de pandemia que vivíamos se vio lo mejor y lo peor de la gente al mismo tiempo, era todo extremo. La realidad es que me ha tocado pasar por muchos equipos de Argentina y siempre he dejado la misma esencia y las mismas ganas. Me pudo haber ido mejor o peor, pero creo que el respeto me lo gané.

-Sí, pero también te bancaron hinchas de equipos en los que no jugaste…

-Sí, quizá no sea algo tan normal en esta sociedad en la que vivimos. En la mitad del camino me di cuenta de que la actitud de pelear por lo que uno quiere, esa resiliencia que tuve, fue favorable y la pude transmitir.

El delantero de 41 años dio positivo un control antidoping en abril de 2019, cuando jugaba en Gimnasia, por un aumento inusual de testosterona. Explicó que era producto de un tratamiento de fertilidad al cual se estaba sometiendo, pero no lo escucharon y le cayó una sanción por la que desde marzo de 2020 está sin pisar una cancha. “Quería nivelar mis hormonas, que en aquel momento estaban bajas, y me castigaron por ir a la Justicia. Las ganas de agrandar mi familia están, pero ya pasó un poco el tiempo. Tampoco soy un pibe, y mi señora tiene mi misma edad. Si viene, viene…, dice, buscando ser reflexivo y analizando cada palabra, aunque internamente se sienta el rey de esa selva que muchas veces suele ser el fútbol.

-¿Qué sentiste cuando te confirmaron que el 11/12 quedabas habilitado?

-Ahí se me abrió una puerta, si bien faltaban cinco o seis meses, tener una fecha era tener un destino. Sabía que tenía que llegar ahí… Siempre fui una persona positiva y hoy es el premio. La verdad es que estoy muy feliz, más allá de que me tocó salir campeón en varios equipos, son pocas las veces que tuve esta felicidad. Es sentirme parte de vuelta, pero todo mucho más potenciado por lo que me tocó vivir. Estoy más que feliz…

-¿Y físicamente cómo estás?

-Estoy muy bien, tengo disciplina para entrenar y también para alimentarme, porque uno puede entrenar mucho pero si come cualquier porquería o anda de gira todos los días… Claro que ahora, estos primeros días de pretemporada con Aldosivi, me costaron un montón porque es totalmente diferente entrenarse con un plantel profesional .

-¿Tuviste miedo de que no te llamara nadie, con 41 años y tanta inactividad?

-No, porque cuando se dio esa falsa alarma, que la AFA me quiso habilitar pero el ente del dopaje dijo que no, me llamaron cuatro técnicos de Primera, dos de equipos grandes. Eso me dio mucha fuerza…

-Y ahora Palermo, al que ya conocías…

-Sí, no llegué a ser compañero porque a mí me tocó ir a Boca para suplantar a esa bestia, pero lo tuve como técnico en Arsenal. Fue poco tiempo, habrán sido dos meses…

-¿Cómo fueron esas primeras charlas?

-Me llamó la primera vez y me preguntó cómo estaba. Le dije: “Soy un león enjaulado. Estoy con muchas ganas, mentalmente a un 1000% y físicamente quiero que me veas”. Después nos juntamos, se encaminó todo, empezaron las negociaciones y estoy acá. La verdad, soy un agradecido…

-¿Sabés por qué te llamó?

-En el fútbol se sabe absolutamente todo, quién es profesional, quién te puede dar algo más… Martín es un ídolo, hizo millones de goles, pero entiendo lo que pudo sentir con lo que me pasó a mí, porque él también tuvo momentos malos en su carrera, pero volvió más fuerte y consiguió cosas importantes. Tuvo la sensibilidad de empatizar y preguntarme cómo estaba. No todos tienen esa capacidad de entender que yo podía estar enfermo por jugar al fútbol…

"Tuvo la sensibilidad de empatizar con lo que me pasó", dijo Silva sobre Palermo. (Foto: Prensa Aldosivi).

-¿Ya te imaginás el día que jugués el primer partido?

-Soy muy equilibrado… Pero sí, me lo imagino. Se me juntan un montón de emociones, ya estando en el plantel soy como un niño y por eso, por más que me está costando después de casi dos años, le estoy metiendo a full a la par de los chicos de 17 o 18 años. Ya esto es un mínimo premio, y me imagino el debut. Va a ser como volver a nacer…

-¿Qué esperás para lo que viene?

-Lo que quiero es rendir, en mi caso convertir, y ayudar al equipo. Pero serán etapas que se vienen: ahora disfruto de esta, después vendrá la de debutar, después la del primer gol… También sé que me va a estar mirando mucha gente por todo lo que me pasó.

-¿Creés que te van a mirar más?

-Sí, claro. Pero bancándome, ¿eh? Después, a medida que juegue, el ojo crítico en el fútbol siempre está. Pero está bueno, esas presiones son las que me gustan…

-Con las ganas con las que hablás, pareciera que no ves ni cerca el retiro…

-Yo sé que alguno puede pensar que soy un pelotudo o un loco, pero mi mentalidad es así. Voy a seguir disfrutando del fútbol hasta que pueda, y cuando ya no lo sienta más, cuando no tenga ganas de levantarme temprano para ir a entrenar… Ahora estoy disfrutando, con constancia y disciplina, y como referente y líder positivo siento la obligación de que a Aldosivi le vaya bien… La verdad, siento que me alargaron la carrera, porque estuve guardado un año y medio…

Silva y una puesta a punto muy particular

Durante el tiempo que no pudo jugar, Silva aprovechó para terminar el curso de DT y, sin buscarlo, consiguió tener sus primeras experiencias como conductor. “El último tiempo me entrené en Doble Cinco, el predio de los Zuculini, con 26 jugadores: chicos libres de Cuarta o Quinta y otros que no son profesionales”, describió sobre esa etapa final de su puesta a punto.

“Terminé siendo como un entrenador o un preparador físico, je. Estuvo bueno porque gané mucha experiencia en poder estar al frente de un grupo de jugadores. Intenté ir corrigiéndolos y exigiéndolos para llevarlos a un nivel más alto. La verdad es que armamos un grupo bárbaro y a mí también me sirvió muchísimo, afirmó.

El vínculo entre el Tanque y ese grupo que lo acompañó en un momento tan complejo, no se cortó con su mudanza a La Feliz: “Hasta hace algunas semanas me entrenaba con ellos, soy parte de ellos y los motivo a que sigan. Seguimos en contacto y hasta tenemos un grupo de WhatsApp”, contó.

Los últimos días, previo al arranque de las prácticas de los planteles, llegaron refuerzos. “Se sumó Bruno Zuculini, Batallini, Spinelli, algunos chicos del Ascenso y ahí ya hicimos fútbol. Fue muy lindo”, tiró agradecido y ya con alma de técnico.

FUENTE: https://www.ole.com.ar/

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