Con suspenso y sufrimiento, la Selección Argentina de fútbol dirigida por Scaloni clasificó a una nueva final y enfrentará ni mas ni menos que a Brasil el próximo sábado en el Maracaná.
Con algunas variantes dentro de los 11 titulares en relación al equipo que venció a Ecuador en cuartos de final, el DT planteó el partido pensando más en contrarrestar las virtudes del rival que en potenciar las propias. El ingreso de Tagliafico por Acuña para contener a Cuadrado y de Guido Rodríguez en lugar de Paredes aportaron más en lo defensivo que en ataque y, por esa razón, más allá del buen arranque con gol tempranero de Lautaro Martínez, Colombia se adueño del mediocampo promediando el primer tiempo y generó varias situaciones para llegar al empate.
Esto de “pegar” primero y luego replegarse, ya es habitual en el equipo de Scaloni. Los inicios de los partidos son muy vertiginosos; genera jugadas en ofensiva, convierte el gol y luego se retrasa varios metros en el terreno, muchas veces cediendo el protagonismo al rival. Ante esto, que indudablemente forma parte de una estrategia, se corre el riesgo de sufrir como sucedió anoche en la semifinal poniendo en riesgo la clasificación en este tipo de torneos. Colombia percibió eso, lo interpretó bien y buscó atacar por las bandas hasta llegar a la igualdad con un golazo de Díaz, que le hizo pasar una noche fea tanto a Molina como a Montiel: ninguno de los dos pudo contrarrestar su juego.
Nuevamente, el ingresó de Ángel Di María le cambió la cara al equipo en un momento en el que no la estaba pasando bien. La calidad y la categoría de “fideo” son claves a la hora de generar peligro. Logra asociarse en corto, gambetea, engaña, aparece por ambas bandas, tiene remate de media distancia, pases de gol y además, mucha experiencia para manejar determinadas situaciones. Sin dejar de lado que, al igual que Messi y Agüero, es uno de los futbolistas de la “vieja camada” que tienen sed de revancha por aquellas finales que perdieron.
En el tramo final, tras una equivocación en zona defensiva colombiana, Di María encuentra una pelota y queda mano a mano con el arquero Ospina, al que elude y cede el pase para Lautaro Martínez que estaba mejor ubicado. El goleador define con algo de apuro y en la línea la salva un defensor; tras el rebote, Angelito le pega muy mal y el remate se va desviado. Fue increíble desperdiciar esa chance en ese momento del partido.
El empate en los 90 obligó a definir por penales, instancia con la que los cafeteros llegaron a la semifinal con su arquero Ospina como figura. Ese antecedente, disminuía la fe de los hinchas argentinos, pero emergió la gran figura del “Dibu” Martínez, al que la gran mayoría desconocía, atajando tres penales en la serie y convirtiéndose en “el salvador” de la noche. Con mucha personalidad, intimidó a los ejecutantes colombianos y les ganó el duelo de manera brillante, y en sus manos estuvo el pasaje a la final de esta Copa América.
Queda un escalón más para la consagración, y no será nada fácil. Brasil, con un gran técnico como Tite, con todo su potencial futbolístico encabezado por el crack de Neymar y la localía intentarán quedarse con el título. Por eso, Scaloni y su cuerpo técnico, deberán pensar y planificar bien ese partido. Hace un tiempo, el DT declaró que hay un solo jugador con titularidad asegurada, y es Messi. Está muy bien que así sea, pero ante la verdeamarelha, dentro de la “Fina Lista” debería incluir entre los 11 a Dí María. No se puede desperdiciar su talento en esta etapa.